
Durante siglos, las tierras de la actual Fuente Álamo fueron el paso natural desde el valle del Guadalentín a las llanuras de litoral cercanas al mar Menor y el puerto de Cartagena. De clima suave y fácil acceso, sus recursos naturales en esparto y pastos, con veneros de agua y escasas sombras, acogían a los viajeros con sincera y generosa hospitalidad. Algunos de ellos se establecieron y ocuparon del pastoreo, la agricultura, cultivando el cereal, la vid, el olivo, a la vez que trabajaban la madera, el hierro, la lana. Buscaron, extrajeron, canalizaron, almacenaron y distribuyeron el agua, usaron su energía y la del viento, con ingeniosas técnicas; también rezaron, cantaron y bailaron, mientras adquirían el conocimiento profundo de los pueblos sabios que cuidan su tierra y a sus gentes mirando al futuro.
Dieron forma administrativa a su identidad, buscaron su independencia, la consiguieron del poder real y la defendieron y ampliaron frente a los municipios cercanos.
Hoy, al presentar los hechos históricos más relevantes y la colección de objetos cotidianos de sus antepasados y sus oficios, rinden con orgullo el merecido respeto a la memoria de sus antepasados.